Si hablamos de la enseñanza media, para muchos el proceso enseñanza aprendizaje, es un trámite por el que, se debe pasar, asisto porque debo ir y estudio lo suficiente para aprobar el sistema de calificaciones. Ya que sin desmerecer el conocimiento de los profesores, la mayoría, estudiaron para enseñar a una generación distinta, que obedecía y memorizaba sin mayores dificultades por lo que las técnicas de enseñanza eran simples, “presta atención y no te muevas”. Quizás para años anteriores donde el respeto y el temor para con los mayores y la autoridad eran indiscutibles, no eran necesarios los estímulos o las técnicas de enseñanza, por lo menos así lo recuerda mi madre y lo que vivimos y viven algunos todavía al estar con los profesores vitalicios.
Afortunadamente las personas del ministerio se dieron cuenta de que las generaciones van cambiando, que las aulas ya no están llenas de niños robot que asistían se sentaban y memorizaban todo lo que se les pasara inspirados por el miedo al castigo, castigo que no solo era físico, como un tirón de pelo que me toco vivir, sino que también algunos sujetos iban mas allá con daños peores, como lo son los sicológicos que son más difíciles de superar.
Hoy en día, las salas de clases están infectadas de mentes nuevas que necesitan y desean conocer, pero que al mismo tiempo la capacidad de asombro que poseen se ha mermado por la avalancha de tecnología por la que han pasado. Por eso, aun cuando los planes e intenciones del ministerio sea una enseñanza con metodologías innovadoras, que se tomen en cuenta a cada alumno como individuo y no como una masa que moldear, en las aulas eso a veces es una misión imposible, ya que colegios que aceptan a 45 alumnos por curso, cada uno con un estilo y deseos propios, para un profesor de una generación distinta y que no comprende ni la mitad de las actitudes de sus alumnos el llegar a cada uno le puede costar los 4 años (o más) que va a estar con ellos.
Creo que para los profesores de hoy la tarea es más difícil que antiguamente, ya que antes solo se les pedía que memorizaran y contestaran las pruebas, donde se les dictaba o escribía en la pizarra a una masa que debían de todos comportarse como un grupo, sin individualizar y eso se lograba hacer, pero en la realidad eso está muy alejado a la cotidianeidad de las salas de clase, ya que los alumnos aunque habiten en grupo cada uno de ellos es un desafío personal al cual incentivar y enseñar, ofreciéndoles más que memorizar, aprender, conocer y despertar en ellos la curiosidad para investigar lo que les guste o quieran conocer y que no se queden con los que los profesores les podamos entregar uniendo a todo eso valores como el respeto, confianza, responsabilidad, la individualidad y aunque suene contradictorio, el trabajo en equipo, fomentando las habilidades de cada uno y unidas a un grupo de trabajo.
Por eso las mejores técnicas de enseñanza son las que se trabajan en conjunto, donde profesor y alumnos interactúan entre sí y con sus compañeros, ayudando y complementándose en cada trabajo y actividad, con clases amenas y entretenidas donde lo principal sean los valores, las ganas de trabajar y sobre todo el deseo de aprender y enseñar.
Así que a los profesores y futuros profesores les recomiendo que primero conozcan aunque sea un poco de los intereses de los alumnos, les pregunten qué es lo que quieren he incluyan en sus clases técnicas entretenidas, apoyadas de materiales y que involucren a los estudiantes en su proceso de aprendizaje y si pueden salgan a veces de la sala de clase y de sus roles y de la oportunidad a que los alumnos aprendan y enseñen.
Afortunadamente las personas del ministerio se dieron cuenta de que las generaciones van cambiando, que las aulas ya no están llenas de niños robot que asistían se sentaban y memorizaban todo lo que se les pasara inspirados por el miedo al castigo, castigo que no solo era físico, como un tirón de pelo que me toco vivir, sino que también algunos sujetos iban mas allá con daños peores, como lo son los sicológicos que son más difíciles de superar.
Hoy en día, las salas de clases están infectadas de mentes nuevas que necesitan y desean conocer, pero que al mismo tiempo la capacidad de asombro que poseen se ha mermado por la avalancha de tecnología por la que han pasado. Por eso, aun cuando los planes e intenciones del ministerio sea una enseñanza con metodologías innovadoras, que se tomen en cuenta a cada alumno como individuo y no como una masa que moldear, en las aulas eso a veces es una misión imposible, ya que colegios que aceptan a 45 alumnos por curso, cada uno con un estilo y deseos propios, para un profesor de una generación distinta y que no comprende ni la mitad de las actitudes de sus alumnos el llegar a cada uno le puede costar los 4 años (o más) que va a estar con ellos.
Creo que para los profesores de hoy la tarea es más difícil que antiguamente, ya que antes solo se les pedía que memorizaran y contestaran las pruebas, donde se les dictaba o escribía en la pizarra a una masa que debían de todos comportarse como un grupo, sin individualizar y eso se lograba hacer, pero en la realidad eso está muy alejado a la cotidianeidad de las salas de clase, ya que los alumnos aunque habiten en grupo cada uno de ellos es un desafío personal al cual incentivar y enseñar, ofreciéndoles más que memorizar, aprender, conocer y despertar en ellos la curiosidad para investigar lo que les guste o quieran conocer y que no se queden con los que los profesores les podamos entregar uniendo a todo eso valores como el respeto, confianza, responsabilidad, la individualidad y aunque suene contradictorio, el trabajo en equipo, fomentando las habilidades de cada uno y unidas a un grupo de trabajo.
Por eso las mejores técnicas de enseñanza son las que se trabajan en conjunto, donde profesor y alumnos interactúan entre sí y con sus compañeros, ayudando y complementándose en cada trabajo y actividad, con clases amenas y entretenidas donde lo principal sean los valores, las ganas de trabajar y sobre todo el deseo de aprender y enseñar.
Así que a los profesores y futuros profesores les recomiendo que primero conozcan aunque sea un poco de los intereses de los alumnos, les pregunten qué es lo que quieren he incluyan en sus clases técnicas entretenidas, apoyadas de materiales y que involucren a los estudiantes en su proceso de aprendizaje y si pueden salgan a veces de la sala de clase y de sus roles y de la oportunidad a que los alumnos aprendan y enseñen.
1 comentario:
Estimada Alejandra:
Concuerdo contigo, al plantear que en los tiempos en que nos encontramos, las clases deben ser amenas y entretenidas, pero. ¿De qué forma consigo esto? Medítalo.
CLARIDAD DE EXPRESIÓN: Buena ortografía y redacción, discurso organizado de manera coherente, no olvides justificar el texto.
COMPRUEBA LO QUE PIENSA ARGUMENTANDO SÓLIDAMENTE LO QUE DICE: Falta argumentación de acuerdo a tus ideas.
LOGRA PERSUADIR AL LECTOR: Existe fluidez al expresar tus ideas, demuestras fluidez en tus palabras demostrando estar convencido de lo que piensas.
CALIDAD DE LA REFLEXIÓN: Manifiestas críticas y posibles soluciones, pero debes aumentar el grado de profundización, aún falta mejorar.
COMPROMISO CON LA AUDIENCIA: Te invito a que te comprometas más con la audiencia, texto escrito correctamente en primera persona.
Tu nota es un 85
ATTE.
LA PROFESORA
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